Una historia de superación, que deja en el camino las
derrotas del bullying, la pandemia y la inseguridad. Un mensaje de valentía y
perseverancia desde la experiencia personal.
Por: Sebastián Pardo
Hubo una vez un niño que llegó a la vida el cual
llamaron Sebastián, desde niño el soñaba con ser el mejor de lo mejor en algo
que le apasionaba, era el voleibol, a su corta edad de sus 7 años su papá
abandonó a ese niño por razones desconocidas, lo único que tiene recuerdo
Sebastián de su padre es una bicicleta verde. Un día con su hermana quiso aprender a manejar la bicicleta, y con
tantas caídas y caídas nunca se rendía
hasta que un día logró manejar solo y sin ayuda de su hermana mayor, con el pasar del tiempo se malogró la
bicicleta, pero el aún conserva ese regalo que le dio su padre, por otra parte,
su madre estuvo para él en todo momento y nunca lo dejó o dejará de amar,
siempre estuvo y estará para el tendrán sus momentos de pelea pero en el fondo
el ama a su madre con todo su ser, en primaria le costaba hacer amigos, Sebastián
era el excluido de todo, qué curioso, con eso sufría de acoso de sus compañeros
porque según ellos Sebastián era muy flaco y muy pequeño, se burlaban de eso,
con el pasar de los años Sebastián aprendió a vivir con eso. -esos comentarios
negativos hacia su persona, le ayudaron a mejorar como la persona que es ahora,
en ese entonces Sebastián estaba enamorado de una chica de su mismo curso,
pensó que sería buena idea confesar su amor en público, lo veía de manera muy
romántica eso, cuando llegó ese día, Sebastián confesó su amor hacia esa
persona de su mismo curso, lástima que no fue como el esperaba, empezaron a
burlarse todos dé el por expresarse con alguien, los niños de ahora son muy
crueles, eso afecto mucho al pobre Sebastián que por un tiempo quería que se lo
trague la tierra por la terrible pena que tenía de decir eso en público pero él
se dijo a sí mismo “hiciste lo que pudiste, ya no hay nada que podamos hacer”
secó esas lagrimas que tenía y siguió como si no pasara nada, fue feliz en su
momento, pero cuando llegó 2019, todo cambio, el cambio. Cuando iba a ser el
último día de clases en la primaria. En ese entonces no sabía qué se iba a
alejar del pequeño grupo de amigos que lo hacían sentir en su hogar, aunque
todos lo odiaban de niño hubo un pequeño grupo de personas que lo querían tal y
como era, así con ojeras incluidas.
En 2020 comenzó la secundaria y él estaba muy
entusiasmado con hacer muchos amigos luego de que pasaran 2 semanas hizo
bastantes amigos en una tarde la tv transmitió un comunicado de que no habría 3
semanas de clases por que había un virus muy extraño, pensó que iba a ser genial
3 semanas sin clases, que equivocado estuvo, pasaron las 3 semanas y el virus
se expandió por todo el planeta, sufrimos de un cambio de economía y salud muy
repentino, y con el pasar del año afecto a muchas familias, el virus se llevó muchas vidas en el camino, no hubo felicidad
en ese entonces, todos se resguardaron en sus casas y no pudieron salir ni
pasar clase por un cierto tiempo, él se sentía como si nunca acabaría, como ya
dije, el virus con su llegada se llevó a muchas vidas incluyendo a su abuelo de
parte de su madre y también a su abuela y abuelo de parte de su padre, él no
podía llorar porque antes de que su abuela falleciera ella le dijo “nunca derrame una lagrima por una pérdida de
alguien” aún sigue cumpliendo esa promesa, aunque no se sabe por cuánto tiempo
pero él será fuerte por la memoria de su abuela que donde sea que ella este él
siempre la amara con todo su corazón y que le agradece por enseñarle a ser
caballeroso.
Cuando acabó la pandemia ya todos podíamos salir, pero
las cosas ya habían cambiado para Sebastián de lo que antes veía el mundo de
colores, ahora solo lo ve en blanco y negro, pero eso no es tan importante por
ahora, retornaron a clases todos y el ya no sentía la misma alegría que tenia
de antes, solo esperaba a que todos le hablen porque ya no le gustaba empezar
una conversación, hubo un tiempo donde todos empezaron a usar cubre bocas y a
él no le agradaba usar eso pero tenía que hacerlo por su bien y el bien de los
demás con el tiempo sus compañeros de clases le empezaban a decir muchos
chistes de su apariencia o de cómo se veía su cara y de la noche a la mañana
Sebastián se sentía inseguro de su propio rostro, el empezó a ver el cubre
bocas como método de resguardo hacia su propia inseguridad, pero hubo un grupo
de amigos que el estado con ellas se sentía seguro consigo mismo, muy similar
al sentimiento que era con sus amigos de años atrás, Sebastián pasó por muchas cosas al igual que
todos, no digo que se victimiza hacia el mismo sino que entiende porque algunas
personas les cuenta socializar, él sabe perfectamente cómo es eso y no durará
en ayudar aunque no necesiten de su ayuda el siempre dará la mano y será buena
gente con los demás.
Este año el aprendió muchas cosas, no todo dura para
siempre, pero si sabes cuidarlo durará más que debemos apreciar cada momento
que tenemos porque nadie sabe lo que pasará mañana, y que ser buena persona
está bien, todo lo que hagas está bien, con tal de que no sea malo (como crear
una bomba) todo estará bien.
Supongo que esta será mi despedida hacia el lector que
está leyendo esto, gracias por tomarse su tiempo para leer un pequeño fragmento
de mi vida, mil gracias y le/te mando un abrazo bien enorme a ti, personita que
lee esto
No duden en hablarme algún día, el hecho de que tenga
cara de malo no significa que yo sea así
Tengan un Buen día, tarde o noche yo soy Sebastián y
esta es la mini historia de un niño feliz con un alma triste que intenta hacer
que sus sueños se hagan realidad y lograré lo que el niño no pudo hacer.
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