A primera vista, comprendí que eras mi destino, amarte era inevitable, un hecho divino. En cada encuentro, en cada palabra compartida, se fortalecía el lazo que nos unía.
Lo supe al mirar tus ojos, espejos del alma, donde encontré paz y calma, Tu sonrisa, un faro en la oscuridad, iluminando mi camino con mucha claridad,
A primera vista, supe que eras mi mitad, el amor entre nosotros era un lazo sagrado y eterno, un destino trazado en las estrellas, que nos unía en un vínculo indisoluble y sincero,
Ahora que el tiempo ha pasado, y nuestro amor ha crecido, sigo recordando aquel primer instante, en el que supe que te quería,
que amarte era inevitable, un destino escrito en el cielo, un amor que perdurará por siempre, en nuestro amor placentero.
Comentarios
Publicar un comentario