Por : Iara Graciely Solamayo Pinto
La noche estaba tan tranquila que ella decidió salir a correr.
Pasó el tiempo y ya había recorrido un gran trayecto hasta que llegó a un bosque, al cual se adentró debido a la tranquilidad que se desprendía.
Poco a poco se fue adentrando, pero de la nada se comenzó a sentir observada, sentía que alguien más estaba con ella, se sintió acechada y perseguida por alguien o algo que no lograba ver, hasta que de un momento a otro escucho pasos detrás de ella.
Su corazón empezó a latir más rápido y su respiración se agitó, no sabía para dónde ir ni qué camino tomar para lograr salir, así que siguió corriendo sin rumbo, corrió y corrió hasta que se tropezó y cayó en una pequeña zanja en la cual perdió la conciencia por unos minutos.
Pasaron los minutos y logró despertar, al hacerlo se dio cuenta que todo volvía a estar en calma así que se
levantó y salió de esa zanja, al salir se dio cuenta que una pequeña luz destellaba a lo lejos, decidida en encontrar una salida, decidió dirigirse al lugar de dónde provenía la luz, pensando que tal vez dirigiéndose hacia allá encontraría la salida de ese horrible lugar.
Pero pasado el tiempo se dio cuenta que mientras más avanzaba hacia la luz la misma más se alejaba, pero a pesar de eso ella estaba decidida a encontrar una salida, así que siguió corriendo, hasta que...De un momento a otro volvío a sentirse observada, comenzó a ir unos pasos que se acercaban rápidamente a ella...
Del miedo comenzó a gritar: ¡aléjate!, ¡vete!, ¡déjame en paz!
Su desesperación ganó y se lanzó al suelo comenzando a llorar, deseaba irse y pensar que todo fue una pesadilla; pero no podría estar más equivocada...De la nada oyó una voz que susurraba cosas que ella no lograba entender.
Su cuerpo se estremeció al sentir que la susurrante voz se acercaba.
El miedo tomó total control al oír al suave susurro diciendo: "eres mía"...
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